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Ideas para la decoración de una Boda Campestre


El estilo campestre lleva años siendo tendencia y no da señales de agotarse, en buena medida porque cada vez se celebran más bodas en masías y espacios de campo. Formada en la Escola d’Art Floral de Catalunya y con más de diez años decorando bodas por toda la provincia de Barcelona, he montado unas cuantas, y hay algo que se repite siempre: la decoración campestre funciona cuando acompaña al entorno, no cuando compite con él.

En esta guía os cuento cómo abordarla, qué flores de temporada encajan mejor, cómo conseguir un resultado bonito sin cargar el espacio y qué palancas reales existen para ajustar el presupuesto.

¿Qué es una boda campestre?

Una boda campestre es la que se celebra en un entorno rural y normalmente al aire libre y cuya decoración nace de ese entorno en lugar de superponerse a él. Se apoya en materiales naturales como la madera, el lino y las fibras vegetales, en flores de temporada de aspecto silvestre y en una iluminación cálida, casi siempre a base de velas.

Lo que distingue al estilo campestre de los demás no es una lista de elementos, sino una intención: que al mirar alrededor parezca que la decoración ya estaba allí.

¿Cómo decorar una boda campestre?

Se empieza siempre por el espacio. En una boda en el campo lo primero que decido es si la celebración será en interior o en exterior, porque de eso dependen los materiales, la escala de los montajes y la iluminación. Un mismo montaje que resulta generoso bajo techo puede desaparecer por completo al aire libre, donde no hay paredes que lo contengan.

Muchas masías ceden el espacio pero no el mobiliario, y ahí es donde suele empezar el trabajo de verdad. Las sillas y las mesas de madera son la base natural de este estilo, y a partir de ellas se construye el resto: mantelería de lino o algodón en tonos crudos, cerámica sin brillos, cristal sencillo. La decoración de una boda campestre gana cuando se le quita, no cuando se le añade.

Las velas son prácticamente imprescindibles en las decoraciones campestres. Al caer la tarde son las que convierten un espacio abierto en un sitio acogedor, y ningún foco consigue lo mismo. Si el espacio es exterior, hay que protegerlas del viento: faroles, portavelas altos o cristales, porque en la costa y en el interior de la provincia el aire de última hora es real y apaga una mesa entera en cinco minutos.

Tipos de flores para bodas campestres

Las flores de una boda campestre casi nunca son monocromáticas. Basta con mirar el campo para ver la cantidad de tonos y variedades que conviven de forma natural, y esa es exactamente la referencia para los arreglos florales campestres: mezclas de altura irregular, movimiento, tallos que se salen del contorno y ningún montaje perfectamente redondo.

Recomiendo siempre trabajar con flor de temporada. Aguanta mejor, se abre como tiene que abrirse y suele ser bastante más económica que la de invernadero. En primavera funcionan muy bien las peonías y los ranúnculos; hacia el final del verano y en otoño, las dalias, que dan tonos más cálidos y profundos. La rosa cumple casi todo el año. Y por debajo de todo va el verde de aquí —olivo, eucalipto, romero—, que es lo que hace que un montaje parezca de esta tierra y no de un catálogo.

El ramo de novia de una boda campestre sigue la misma línea que el resto. No es obligatorio que combine con la decoración, pero es lo lógico: si toda la boda va en una dirección, no tiene mucho sentido que el ramo de novia vaya en otra.

Bodas campestres sencillas

Hay espacios que casi no piden decoración. Cuando el entorno ya es bonito, cargarlo de elementos suele restar en lugar de sumar, y las bodas campestres sencillas son casi siempre las que mejor quedan.

En esos casos concentro el trabajo en dos o tres puntos: la ceremonia, las mesas y algún detalle que cuente algo de la pareja. Un seating plan tematizado y en sintonía con el entorno hace mucho más de lo que parece, porque es lo primero que ve todo el mundo al llegar. Los anilleros son otro sitio donde se puede jugar sin gastar apenas: un tronco, un plato de cerámica, un saquito de arpillera.

¿Cómo organizar una boda campestre económica?

Hay tres palancas que mueven de verdad el presupuesto de una boda campestre económica, y ninguna tiene que ver con la decoración. La primera es la fecha: celebrar fuera de temporada alta abarata prácticamente todo, y una boda de campo en otoño o en invierno tiene un aire muy particular, con luz baja y horarios más recogidos.

La segunda es el número de invitados. No solo por el coste directo: una boda de sesenta personas se puede cuidar de una forma que una de doscientas no permite, y suele quedar mucho mejor. La tercera es el formato, un cóctel largo en lugar de un banquete sentado encaja de forma natural con un ambiente de campo y cambia bastante los números.

Sobre la decoración en sí, la flor de temporada y reutilizar los montajes de ceremonia en el espacio del banquete son las dos decisiones que más rinden.

Dónde se celebran las bodas campestres en la provincia de Barcelona

No faltan lugares campestres para bodas sin salir de la provincia. Las masías del Maresme y del Vallès son las que más me piden, por proximidad y porque muchas conservan la piedra y los patios originales. El Penedès aporta el paisaje de viña, que en septiembre está en su mejor momento. Y el Garraf ofrece espacios con mar de fondo para quien quiere campo sin renunciar del todo a la costa.

Cada espacio pide un tratamiento distinto, y por eso la decoración de una boda se decide siempre después de visitarlo: la piedra, la orientación y la hora de la ceremonia cambian por completo qué paleta funciona y cuál se apaga.

Yo trabajo desde Vilassar de Mar y me desplazo a toda la provincia. Preparo las flores en el estudio y las monto en el espacio el mismo día, que es la única forma de que lleguen como tienen que llegar. Cuando la pareja lo prefiere, me encargo también de la organización y la decoración de la boda al completo, algo que en este estilo ayuda bastante: en un espacio de campo hay muchas decisiones (logísticas, luz, viento, accesos, plan B) que conviene tomar a la vez que las estéticas.

Preguntas frecuentes sobre bodas campestres

¿Qué diferencia hay entre una boda campestre y una boda rústica?

La campestre se define por el entorno: campo, aire libre, luz natural y flor de temporada de aspecto silvestre. La boda rústica se define por los materiales y puede montarse igual de bien en interior.

¿En qué época del año conviene celebrar una boda campestre?

De mayo a octubre es lo habitual, y septiembre suele ser el mejor mes en Cataluña: la luz es cálida, las noches todavía aguantan al aire libre y hay buena flor. Octubre y noviembre funcionan muy bien si el espacio tiene una alternativa cubierta.

¿Qué pasa si llueve el día de una boda campestre?

Se resuelve antes, no ese día. Trabajo siempre con un plan B cerrado y con montajes que se puedan trasladar en poco tiempo. Es la primera pregunta que hago al visitar una masía, antes incluso de hablar de decoración.

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